La conquista de quince mil leguas (fragmento)Estanislao Zeballos

La conquista de quince mil leguas (fragmento)

"Establecida la frontera en el río Negro, estas demostraciones de lealtad al aliado deben llegar hasta construir una casa fortificada para Shayhueque, amueblándosela y regalándole un carruaje, siempre con el propósito de despertar en el bárbaro la ambición de la pompa de los gobiernos regulares; porque una vez conquistada la cabeza, los súbditos se amoldarán de grado o por fuerza a la vida civilizada, constituyendo la base de excelentes colonias en aquellos fecundos valles.
No podemos olvidar que Catriel, lanceado en Olavarría en 1874, era el cacique más civilizado y de mejor índole de la pampa. Tenía una casa en el Azul y su vanidad se halagaba con todo el aparato de la civilización. Gobernaba a los salteadores de sus tribus con mano de acero y se batía como un bravo al lado del ejército de línea contra las hordas de invasores. Este ejemplo induce a creer que en Shayhueque hemos de hallar un aliado poderoso y un auxiliar eficaz para la regeneración de los indios.
Al contrario, los salvajes dominados en la pampa deben ser tratados con implacable rigor, porque esos bandidos incorregibles mueren en su ley y solamente se doblan al hierro. La nación va a encontrarse con diez mil indígenas de esta índole, que no es posible trasladar a otros territorios y que es necesario regenerar en la Pampa misma. No hay más camino que establecerlas en fracciones aisladas, en territorios alejados de las estancias, cuyos propietarios verían siempre con desagrado esta vecindad.
Con estos elementos hay que formar colonias, prohibiéndoles el uso de armas y del caballo y conservando en cada colonia una policía de tropa de línea, que aplique con la mayor severidad los reglamentos y que haga efectivas las prohibiciones.
Quitar a los pampas el caballo y la lanza y obligarlos a cultivar la tierra, con el rémington al pecho diariamente: he ahí el único medio de resolver con éxito el problema social que entraña la sumisión de estos bandidos.
El servicio policial se puede hacer con el ejército de línea, tanto más fácilmente cuanto es innecesario el servicio de fortines por el nuevo plan. La supresión de este cáncer importa grandes economías y la desaparición de una causa permanente de indisciplina en el ejército. La dispersión de los cuerpos en los fortines, cuya vida es horrible para el hombre en el aislamiento y en medio de la salvaje monotonía del desierto, produce la desorganización de las mejores tropas, la corrupción y la deserción. "



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