Los desposeídos (fragmento)Szilárd Borbély

Los desposeídos (fragmento)

"Beben. Llevan una sonrisa estúpida dibujada en el rostro. Aunque la iluminación sea escasa, se les ve el fondo de la garganta. Las bombillas peladas dan una pálida luz amarillenta. De ahí el ambiente de la tasca, que semeja el de una cripta. Como si estuvieran en una caverna. Las carcajadas son cada vez más ásperas. Todos hablan a voz en cuello. No entienden ni sus propias palabras. Te puedes volver sordo. Se piden cigarrillos los unos a los otros. Los viejos todavía fuman en pipa. Mi padre y los suyos, en cambio, cigarrillos. Siempre nerviosos, siempre con prisas. Recogen las colillas y vuelven a liarse los pitillos. Les da vergüenza, pero se agachan para recoger las colillas. La mayoría fuma capadura. Recortan papel de periódico con las tijeras y así lían el tabaco. Todos lo reciben de la cooperativa, de la sección de cultivo y producción tabaquera.
-Mejor sería que les pagaran -dice mi madre.
Dinero no hay. Con el cuchillo para cortar el tabaco lo pican en casa, sobre el taburete pequeño que guardan bajo cama. Todas las camas tienen un taburete así debajo. Cada uno es diferente, porque cada quien lo ha hecho a su manera. Aun así, todos se parecen. Tienen las patas torcidas. Las fabrican con los mangos rotos de los rastrillos, de las horquillas. Cuidan mucho del tabaco. Ponen papel de embalar bajo el taburete, pues cada hebra es un tesoro. Los viejos recogen hasta el polvo con la escoba. Gente como mi abuelo incluso aspira el tabaco por la nariz. Se hacen las tabaqueras con la vejiga del cerdo. Los de la generación de mi padre, en cambio, lo guardan en cajas de metal y no lo aspiran por la nariz. A veces lo mascan; mastican las colillas. Los dientes se ponen sarrosos y amarillos. "



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