La marca (fragmento)George Orwell

La marca (fragmento)

"Y empezó a hacer una pantomima fingiendo que examinaba una pierna de cordero, oliéndola y separando los trozos. Los chistes de Ellis se prolongaban mucho. Lo que más le divertía de todo era arrastrar por el fango el nombre de una mujer. Flory casi no pudo ver a Elizabeth aquella tarde. Todos la rodeaban en el salón y charlaban de todas las tonterías que sur­gen en tales ocasiones. A Flory le era imposible intervenir con buen éxito en charlas frívolas. En cambio, a Elizabeth el am­biente civilizado del Club, rodeada de blancos y con la tranqui­lizadora presencia de las revistas ilustradas inglesas, la recompensaba del mal rato que había pasado en el pwe.
Cuando los Lackersteen salieron del Club, a las nueve, no fue Flory, sino Macgregor, quien los acompañó a casa, mar­chando junto a Elizabeth como un bonachón monstruo saurio. Todos los recién llegados tenían que soportar una buena can­tidad de charla del jovial Macgregor, ya que los demás lo con­sideraban como un pesado y era una tradición interrumpirle sus Historias. Pero Elizabeth era por naturaleza una buena, oyente. El señor Macgregor pensó que no recordaba haber conocido a una jovencita tan inteligente. "



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