Sobre los misterios egipcios (fragmento) Jámblico

Sobre los misterios egipcios (fragmento)

"El oráculo de Colofón todo el mundo reconoce que profetiza por medio del agua. Hay, en efecto, una fuente en un habitáculo subterráneo y de ella la profetisa bebe en unas noches determinadas, tras haber realizado antes muchas ceremonias sagradas, y, tras beber, profetiza sin ser ya visible para los espectadores presentes. Que este agua es profética, es evidente por sí, pero cómo lo es, ya no podría saberlo cualquier hombre, pues un pneuma profético parece atravesar el agua, aunque la verdad no es así. En efecto, lo divino no se propaga de una forma tan desunida y parcial en lo que participa de él, sino que haciéndolo desde fuera e iluminando la fuente, la llena por sí de su poder profético; sin embargo la inspiración que el agua procura no es toda del dios, sino que ella provoca sólo la aptitud y purificación del pneuma luminoso que hay en nosotros, por la que somos capaces de recibir al dios. Otra es la presencia del dios, anterior a ésta y resplandeciente desde lo alto; ella no se mantiene a distancia de ninguno de aquellos que, por su afinidad, tienen contacto con ella, sino que asiste de inmediato y se sirve como de un instrumento del profeta, el cual no es dueño de sí ni es consciente en absoluto de lo que dice ni del lugar donde se encuentra, de forma que incluso, tras la profecía, a duras penas entra en posesión de sí. Y, antes de beber, ella ayuna un día y una noche entera, se retira en santuarios inaccesibles a la multitud al inicio de la posesión por el dios, y mediante el alejamiento y separación de los asuntos humanos se vuelve inmaculada para recibir al dios. Consecuentemente posee la inspiración del dios que ilumina la sede pura de su alma, y a ella el dios le procura una posesión incoercible y una presencia perfecta sin obstáculos. "


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