Lo bello y lo sublime (fragmento)Immanuel Kant

Lo bello y lo sublime (fragmento)

"Cuando observo alternativamente el lado noble y el débil de los hombres, me acuso a mí mismo de no poder tomar el punto de vista desde el cual estos contrastes se funden en el gran cuadro de la naturaleza humana, como en un conjunto impresionante. Comprendo que, en las líneas generales de la gran naturaleza, estas grotescas situaciones no pueden menos de tener una significación noble, aunque seamos demasiado miopes para contemplarlas por este aspecto. En una rápida ojeada sobre el asunto, me parece, sin embargo, observar lo siguiente: los hombres que obran según principios, son muy pocos, cosa que hasta es muy conveniente, pues con facilidad estos principios resultan equivocados, y entonces el daño que se deriva llega tanto más lejos cuanto más general es el principio y más firme la persona que lo ha adoptado. Los que obedecen a bondad espontánea son muchos más, y está bien, aun cuando no pueda ser contado como un mérito particular de la persona. Estos instintos virtuosos fallan a veces; mas, por término medio, cumplen perfectamente el gran propósito de la naturaleza, lo mismo que los demás instintos, merced a los cuales se mueve con tanta regularidad el mundo animal. Los que, como único punto de referencia para sus esfuerzos, tienen fija ante los ojos su adorada persona y procuran hacer girar todo en torno de su egoísmo, como eje mayor, son los más, y esto viene a resultar también muy beneficioso; ellos, en efecto, son los más inteligentes, ordenados y precavidos; dan consistencia y firmeza al todo, y, sin proponérselo, son útiles en general en cuanto facilitan las necesidades imprescindibles y preparan las bases sobre las cuales las almas delicadas pueden extender la hermosura y la armonía. Finalmente, la pasión por el honor se halla extendida en el corazón de todos los hombres, aunque en medida diferente, y presta al conjunto una encantadora belleza, rayana en lo maravilloso. Aunque el deseo de honor es una loca quimera cuando se convierte en regla a la cual se subordinan las demás inclinaciones, como impulso concomitante resulta muy útil. Cada cual al realizar sus actos en el gran escenario social, según sus inclinaciones dominantes, se ve movido por un secreto impulso a tomar mentalmente un punto de vista fuera de sí mismo para juzgar la apariencia de su conducta, tal como se presenta a la vista del espectador. Los diversos grupos se unen así en un cuadro de expresión magnífica, donde la unidad se transparenta en la grande diversidad y el conjunto de la naturaleza moral se muestra en sí bello y digno. "


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