Giacomo (fragmento)James Joyce

Giacomo (fragmento)

"Una delicada y ajada cobertera verde-claro cubre el diván. Una estrecha habitación parisiense. Aquí estuvo reclinado el peluquero, pero ya no. Besé su media y el borde de su falda polvorienta negra-moho. Es la otra. Ella. Gogarty vino ayer a que lo presentara. Debido a Ulises. Símbolo de la conciencia intelectual… Entonces, ¿Irlanda? ¿Y el marido? Andando de arriba a abajo por el pasillo en sus alpargatas o jugando al ajedrez contra sí mismo. ¿Por qué nos han dejado aquí? Aquí estuvo reclinado el peluquero, pero ya no, apreté mi cabeza contra las rodillas nudosas de ella… Símbolo intelectual de mi raza. ¡Escucha! Ha caído, penetrante, la tristeza. ¡Escucha!
—No creo que tales actividades mentales o físicas puedan considerarse enfermizas—
Ella habla. Una voz débil desde más allá de las frías estrellas. Voz sabia. ¡Di más! ¡Oh, dilo otra vez; hazme sabio! Nunca había oído esta voz. Ella se enrosca hacia mí por el diván arrugado. No puedo moverme ni hablar. Acercamiento enroscado de carne nacida-de-las-estrellas. Adulterio de la razón. No. Iré. Iré.
—¡James, amado!—
Blandos labios mamantes besan mi axila izquierda: un beso sinuoso en millares de venas. ¡Estoy ardiendo! ¡Me encojo como una hoja en llamas! Desde mi axila derecha brota un colmillo de fuego. Una serpiente centelleante me ha besado: una helada serpientenoche. ¡Estoy perdido!
—¡Nora!—
Jan Pieters Sweelink. El extraño nombre del músico holandés hace que todo lo bello parezca extraño y lejano. Descubro sus variaciones para clavecín en una antigua tonada. Youth has an end. En la vaga niebla de sonidos antiguos surge un punto de luz: el mensaje del alma va a ser escuchado. La juventud es finita: el fin está aquí. Nunca será. Bien lo sabes. Entonces, ¿qué? ¡Escríbelo, carajo, escríbelo! ¿Es que sirves para otra cosa?
—¿Por qué?
—Porque de otro modo no podría verte.
Deslizamiento—espacio—edades—follaje de estrellas—y cielo menguante—silencio—y silencio más profundo—silencio de la aniquilación—y su voz.
Non hunc sed Barabbam!
Desprevención. Un apartamento desnudo. Luz perezosa del día. Un piano largo y negro: ataúd de música. Un sombrero de mujer con flores rojas, y un paraguas, plegado, se equilibran en el borde del piano. Sus brazos: casco, gules, y una lanza roma en un campo, sable. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com