Rupert de Hentzau (fragmento)Anthony Hope

Rupert de Hentzau (fragmento)

"El canciller, al saber la noticia de labios de su esposa, y antes de recibir el llamamiento del fingido Rey, había llamado a sus dos criados y les ordenó que callaran, so pena de despido inmediato y de algo más grave después. A su esposa y a su hija les dio también una orden perentoria.
Debió de pensar, sin duda, que el asunto que ocupaba al Rey debía ser de vital importancia. Los hechos recomendaban la discreción. El haberse afeitado el Rey como no fuera rara coincidencia- probaba su deseo de que no se le conociera.
Dadas las disposiciones oportunas, el canciller corrió al encuentro del soberano.
Cuando se anunció su visita, Rassendyll almorzaba después de tomar un baño.
Helga, adoctrinada por Rodolfo, entretuvo al canciller y le preparó antes de que saliese el Rey.
Se confundió en excusas por mi ausencia, protestando que no la comprendía, y que ni siquiera sospechaba de qué asunto podía el Rey querer hablar a su marido.
-Únicamente sé -dijo- que Fritz me ha escrito que esperara al Rey a las cinco de la mañana y que le hiciese entrar por la ventana, pues le convenía no ser reconocido.
El Rey entró y recibió a Helsing, con sumo agrado, en el rincón más oscuro del aposento, contándole mil patrañas y excusando una confidencia inmediata acerca del asunto misterioso. Prometía hacérsela al día siguiente y preguntaría, entonces, su opinión al mejor y más prudente de sus consejeros.
Helsing escuchaba con toda atención aquel relato, que nada contaba y las buenas palabras que disimulaban el embuste.
Su voz temblaba de emoción cuando se ofreció incondicionalmente al Rey, afirmando que podía responder de la discreción de los suyos como de la propia. "



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