Con distinta piel (fragmento)Dylan Thomas

Con distinta piel (fragmento)

"Después los pájaros se lanzaron volando hacia él y le golpearon la cabeza, cuidadosamente, entre los ojos, brutalmente en las sienes, y cayó de espaldas en la bañera.
Todos los pájaros cantaban bajo el agua, y el mar estaba lleno de plumas que subían hasta su nariz y se le metían en la boca. Un pato grande como un barco navegó sobre una gota de agua grande como una casa y olió su aliento, que le brotaba a chorros de los labios quebrados, sangrantes, como llamas y surtidores. Aquí llegaba una ola de brandy con pájaros, y míster Allingham, desnudo como un bebé, cabalgaba en su cresta con la marca de nacimiento como un arco iris, y George Ring nadaba en estilo braza por la puerta, y tres señoras Dacey se deslizaban en bateas sobre el piso inundado.
La oscuridad se ahogó en una brillante bola de luz, y los pájaros callaron.
Las voces comenzaron a llegarle desde una gran distancia, viajando en retretes de trenes desenfrenados por una vía líquida, zambulléndose desde el techo inconmensurablemente alto hacia el mar helado contenido en la enorme bañera.
—¿Ven lo que veo yo? —Esa era la voz del hombre llamado Allingham, que dormía debajo de los muebles—. Está tomando un bañito.
—Déjeme mirar, Donald. Está desnudo del todo. —Lo conozco, pensó Samuel. Ese es George Ring, el caballo—. Y está descompuesto, además. Sam, qué tonto.
—Sam, qué afortunado. Está borracho, George. Bueno, bueno, y ni siquiera se ha sacado la botella. ¿Dónde está Polly?
—Fíjese allí —dijo mistress Dacey—. Allí, en el estante. Se ha tomado toda el agua de colonia.
—Tendría mucha sed.
Grandes manos sin cuerpo se acercaron a la bañera y lo sacaron.
—Es un excéntrico —dijo Allingham, mientras lo depositaban en el suelo—. Eso es todo lo que digo. No sermoneo, no condeno. Digo tan sólo que otras personas se emborrachan donde corresponde.
Los pájaros cantaban otra vez en el amanecer eléctrico, cuando Sam se hundió tranquilamente en el sueño.
Se hundió por segunda vez en el agua desgarrada y verde y, volviendo a subir, desnudo, cubierto de algas, con una mujer debajo de cada brazo y la boca llena de caracolas quebradas, vio la totalidad de su vida delante de sí, temblorosa, indestructible e insumergible, sobre las aguas del color del brandy. Su vida parecía una percha. "



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