Recuerdos de septiembre de 1852 (fragmento)Juan María Gutiérrez

Recuerdos de septiembre de 1852 (fragmento)

"A más de los tres vapores indicados, el Mercedes era también de la comitiva, trayendo a bordo alguna tropa de la escolta del general. El jefe inglés de la batalla de Obligado debía hacer en su interior, desde la cubierta del Locust, muy serias reflexiones sobre el cambio obrado en la política Argentina. Las ideas ilustradas de un hombre le llevaban amigablemente por el mismo camino que él se había abierto a balazos en uno de los momentos más serios de las desavenencias de Rosas con el extranjero. Este hermoso Paraná, verdadero mediterráneo de agua dulce, está hoy como lo quiso su Creador, abierto a todas las banderas cristianas del globo. Sus márgenes quieren ser hospitalarias porque son argentinas. Sus barrancas eminentes se extienden sobre las aguas pidiendo, como manos abiertas, población y arados para que fecunden sus entrañas vírgenes e intactas. Aquellos cuatro vapores venían anunciando con sus columnas de fuego el camino de la tierra de promisión para el extranjero, y la resurrección de la patria para sus hijos. No todos se explicarían, claro, este presentimiento; pero nosotros lo oíamos murmurando por el rumor de las ondas del Primogénito ilustre del Océano: lo escuchamos en el rumor de los cañones de San Nicolás; en las salvas del Rosario; en los fuegos artificiales que alegraron la noche que fondeamos delante de Punta Gorda y donde crece a gran prisa la población del Diamante. "


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