Marxismo y Antropología (fragmento)György Márkus

Marxismo y Antropología (fragmento)

"El hombre percibe el mundo que le rodea como una realidad objetiva, compuesta de elementos objetuales persistentes, gracias a que descompone las situaciones concretan que actúan sobre los sentidos en elementos que corresponden a esa articulación fijada en la estructura semántica del lenguaje y que, por lo tanto, tienen una significación socialmente fijada y general, independiente de las experiencias y de las necesidades individuales. Por eso es imposible entender esa articulación de la percepción humana y la génesis de los concretos conocimientos de contenido sobre el entorno natural y social si se considera sólo la interacción físico-fisiológica entre el hombre como ente natural y su entorno. Lo que hay que tener en cuenta son productos histórico-sociales determinados -al menos en última instancia- por la práctica material del hombre: "... por eso los sentidos del hombre social son otros que los del hombre no-social; sólo la riqueza objetualmente desplegada del ser humano produce en parte y en parte educa la riqueza de la sensibilidad humana subjetiva: un oído musical, un ojo para la hermosura de la forma, en suma, sentidos capaces de goces humanos, sentidos que se confirman como fuerzas esenciales humanas. Pues no sólo los cinco sentidos, sino también los llamados internos o espirituales, los sentidos prácticos (la voluntad, el amor, etc.), en una palabra, el sentido humano, la humanidad de los sentidos, se constituyen por la existencia de su objeto, por obra de la naturaleza humanizada. La formación de los cinco sentidos es obra del trabajo de toda la historia universal transcurrida."
Pero el hecho de que la consciencia sea un producto histórico no implica para Marx sólo que sus formas experimentarán un constante y continuo cambio determinado por la práctica.
Este cambio mismo aparece como un proceso que tiene una determinada orientación, una evolución, un desarrollo que, como se lee en la cita anterior, Marx caracteriza en los Manuscritos económico-filosóficos como "humanización" de los sentidos.
Al hacerse cada vez más multilateral y universal la actividad práctico-material del hombre por incluirse en ella un ámbito cada vez más amplio de objetos y de conexiones objetivas, se hace accesible al pensamiento humano y, en general, a la consciencia humana un campo cada vez más amplio de objetos nuevos, junto con sus propiedades. Propiedades objetivas que no tienen significatividad alguna desde el punto de vista de la relación entre el objeto-cosa y el organismo -y que, por lo tanto, no pueden ser ni siquiera descubiertas por la consciencia subjetiva mientras aquella relación siga siendo inmediata- pueden cobrar significación esencial a través de la relación de la cosa con otra que actúe como medio de la actividad, con lo que aquellas llegan a ser cognoscibles. Como consecuencia de la universalización práctica del hombre se produce su universalidad espiritual, tendencia evolutiva del conocimiento humano que tiende a rebasar todas las barreras concretas y apunta ininterrumpidamente hacia adelante. Esta universalidad no se debe entender en un sentido sólo extensional: no equivale a una simple ampliación cuantitativa de los conocimientos. En el proceso de universalización de la consciencia humana se altera la consciencia misma, e incluso el carácter de la actividad consciente en su relación con el sujeto y en su relación con el objeto. "



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