Viaje a Icaria (fragmento)Etienne Cabet

Viaje a Icaria (fragmento)

"Puede detestarse el egoísmo y sobre todo la causa de este egoísmo; nada nos parece más falto de Razón y de justicia, y sobre todo nada nos parece más torpe que amenazar a la numerosa clase de comerciantes y fabricantes; porque sean cuales fueren sus defectos, son un inevitable resultado de la organización general, y de su posición especial. La necesidad de ser exactos en sus pagos para conser­var su crédito y su reputación, el temor de ser deshonrados por una quiebra, los multiplicados riesgos de pérdidas y de ruina, la certeza de no poder contar con el auxilio de los demás en caso de desgracia, la inquietud y tormento continuado para poder efectuar la paga de las letras y de los pagarés, los terrores del asociado o de la esposa, que, en estas clases, conocen todos los negocios del marido, y que multiplican su inquietud y por consiguiente su egoísmo recordán­dole siempre la suerte que debe caber a sus hijos, todo conspira a fa­vor del egoísmo del comerciante, del fabricante y del tendero. Es una desgracia sin duda que haya en general tan poca instrucción y tanta credulidad, y que sea fácil, por lo tanto, a la aristocracia el explotar esa ignorancia y ese temor, recordándoles continuamente los moti­nes, el pillaje y la anarquía; pero si son ignorantes, no tienen ellos la culpa; si son meticulosos, es una consecuencia de la mala educación; si ellos creen en los pretendidos pillajes, es muy natural que los te­man; en una palabra, la influencia de estas posiciones es tan pode­rosa, que, generalmente, el jornalero que tanto se queja del egoísmo del tendero, tan luego como llega a poseer una tienda, acepta con ella los sentimientos y las maneras del tendero. "


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