Varias percepciones (fragmento)Angela Carter

Varias percepciones (fragmento)

"La muchacha llevaba una chaqueta azul claro de punto gastada en los codos y deshilachada en los puños sobre un vestido azul claro con hilos brillantes entretejidos. El cuello redondo del vestido estaba adornado con flores chatas de la misma tela. Seguramente era un vestido muy ordinario porque estaba lleno de pliegues y de arrugas, era demasiado largo y le cortaba en dos las piernas regordetas en su punto más grueso; le faltaban pocos años para que las piernas se le pusieran fofas, venosas y blancuzcas, y llevaba medias brillantes, transparentes y nada favorecedoras, con una carrera en la pernera izquierda. Los zapatos eran de cuero negro grueso, feos y con tacones raídos. Lucía grandes pendientes largos y brillantes como adornos de árbol de Navidad y sus cabellos eran una fuente de ámbar, que se arqueaba desde la frente ancha y redonda, una frente Estuardo como las de las mujeres de los retratos de Lely y tenía los mismos tonos, una piel lechosa y ojos salientes azul claro, que seguramente la habían llevado a elegir un vestido de ese color. Era una cara asimétrica, desafiante, una cara de putilla sinvergüenza; la muchacha era una campesina huesuda, muy joven y muy alegre, el alma del sábado por la noche en pueblecillos perdidos, una chica mala de barrio que no pretendía hacer daño. Por una razón perversa, Joseph sentía que se parecía a Anne, como si Anne, de ser feliz, pudiese haber sido como ella. Maggie se paseaba entre los juerguistas tocando una melodía que no alcanzaban a oír por el zumbido de la gramola.
—Ahora voy a beber una ginebra — dijo Anne —. Quizás un trago fuerte me anime.
Joseph miró a la muchacha vestida de azul claro y recordó un cuadro que había visto una vez, en el que aparecía un pájaro de plumaje azul claro llamado el ave azul del paraíso del Príncipe Rodolfo. Se dirigió mecánicamente a la barra a pedir el trago para Anne; cuando regresó a la mesa, Maggie estaba apoyada en la gramola. Tenía el rostro encendido; le sonreía a Anne en un rebosamiento de alegría y las dos parecían hermanas, la hermana disipada y la hermana censuradora. Se produjo un silencio entre dos discos; Maggie empezó a tocar y a cantar. Tenía una voz aguda y chirriante. Se divertía pavoneándose y rezumaba exuberancia. Todos los irlandeses empezaron a corear la canción. Ella comenzó a improvisar unos compases de vals pueblerino en el bajo, y luego cantó con voz vigorosa y absoluta falta de emoción. "



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