Estrella distante (fragmento)Roberto Bolaño

Estrella distante (fragmento)

"En Llanquihue no le costó mucho encontrar la casa de la viuda Stein. Era una casita de madera pintada de verde, en las afueras del pueblo. Cuando traspuso la reja un perro amistoso, de color blanco y con manchas negras como una vaca en miniatura, salió a recibirlo y al cabo de un rato, después de tocar un timbre que sonaba como una campana o que tal vez era una campana, abrió la puerta una mujer de unos treinta y cinco años, una de las mujeres más guapas que Bibiano había visto nunca.
Preguntó si allí vivía la viuda Stein. Vivía, pero de eso hace mucho, contestó la mujer alegremente. Qué pena, dijo Bibiano, desde hace diez días que la ando buscando y pronto tendré que volver a Concepción. La mujer entonces lo hizo pasar, le dijo que estaba a punto de tomar once y si quería acompañarla, Bibiano dijo que sí, por supuesto, y después la mujer le confesó que la viuda Stein hacía ya tres años que había muerto. De pronto la mujer pareció entristecerse y Bibiano se dijo que la culpa era suya. La mujer había conocido a la viuda Stein y aunque nunca fueron amigas tenía una buena opinión de ella: una mujer un poco dominante, una de esas alemanas cuadradas, pero en el fondo una buena persona. Yo no la conocí, dijo Bibiano, en realidad la buscaba para darle la noticia de la muerte de su hijo, pero tal vez sea mejor así, siempre es terrible decirle a alguien que se le ha muerto un hijo. Eso es imposible, dijo la mujer. Ella sólo tenía un hijo y éste aún estaba vivo cuando ella murió, de él sí que puedo decir que fui amiga. Bibiano sintió que el pan con palta se le atragantaba. ¿Un solo hijo? Sí, un solterón muy buen mozo, no sé por qué no se casó nunca, supongo que era muy tímido. Entonces me debo haber confundido otra vez, dijo Bibiano, debemos estar hablando de dos familias Stein diferentes. ¿El hijo de la viuda ya no vive en Llanquihue? Murió el año pasado en un hospital de Valdivia, eso me dijeron, éramos amigos pero yo nunca lo fui a ver al hospital, no teníamos una amistad tan grande. ¿De qué murió? Creo que de cáncer, dijo la mujer mirando las manos de Bibiano. ¿Y era de izquierdas, verdad?, dijo Bibiano con un hilo de voz. Puede ser, dijo la mujer, repentinamente otra vez alegre, le brillaban los ojos, decía Bibiano, como no he visto brillar los ojos de nadie, era de izquierdas pero no militaba, era de la izquierda silenciosa, como tantos chilenos desde 1973. ¿No era judío, verdad? No, dijo la mujer, aunque quién sabe, a mí las cuestiones de religión la verdad es que no me interesan, pero no, no creo que fueran judíos, eran alemanes. ¿Cómo se llamaba él? Juan Stein. Juanito Stein. ¿Y qué hacía? Era profesor, aunque su afición era arreglar motores, de tractores, de cosechadoras, de pozos, de lo que fuera, un verdadero genio de los motores. Y se sacaba un buen sobresueldo con eso. A veces fabricaba él mismo las piezas de recambio. Juanito Stein. ¿Está enterrado en Valdivia? Me parece que sí, dijo la mujer y volvió a entristecerse. "



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