Motivos de Proteo (fragmento)José Enrique Rodó

Motivos de Proteo (fragmento)

"Quiero dar voz a un sentimiento que, en el transcurso de este divagar sobre las vocaciones humanas, cien veces me ha subido del corazón, repitiendo por lo bajo una pregunta que viene, en coro, de mil puntos dispersos, y suena en son de amargura y agravio. Dice la pregunta: «¿Y nosotros?»...; y me deja una desazón semejante a la que experimento cuando me figuro los mármoles antiguos que permanecen sepultados e ignorados para siempre...
Cada vez que, por revelación de la casualidad, como cuando se iluminó de hermosura el campo venturoso de Milo; o de la investigación sagaz, que impone a la avaricia de las ruinas sus conjuros, la civilización recupera una obra de arte perdida o ignorada: una estatua, un bajorrelieve, un vaso precioso, un frontón, una columna, el mismo pensamiento me obsede. De la idea de ese objeto ganado, para la gloria y la admiración humanas, al reino de las sombras, pasa mi mente a aquellos otros que aún permanecen ocultos, entre el polvo de grandezas concluidas, en soledad agreste o profunda prisión: allá en el Ática, en sus llanos gloriosos y sus colinas purpúreas; en Olimpia y Corinto, ricas de tesoros arcanos; bajo las ondas del mar de Jonia y del Egeo, o bien bajo el gran manto de Roma y las lavas seculares de Nápoles. Transparentando la corteza de la tierra y las aguas del mar, ilumina mi espíritu ese seno oriental del Mediterráneo, donde hunden sus áncoras eternas las rocas sobre que alzó sus ciudades la raza por quien empezó a ser obra de hombres la belleza; y en una rara, hiperbólica figuración, tierra y mar se me representan como una inmensa tumba de estatuas, museo disperso donde la piedra que fue olímpica, los despojos de los dioses que, en seis siglos de arte, esculpieron los cinceles de Atenas, de Sicione y de Pérgamo, reposan bajo la agitación indiferente de la Naturaleza, que un día personificaron, y de la humanidad, que fue suya. "



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