Navidad en las montañas (fragmento)Ignacio Manuel Altamirano

Navidad en las montañas (fragmento)

"La libertad de conciencia podrá ponerse en práctica en los grandes centros populosos y cultos: pero difícilmente, casi nunca, en las pequeñas poblaciones poco civilizadas que constituyen el mayor número de nuestro país.. Y me decía yo esto, porque había visto en centenares de pueblos pequeños y, particularmente en los de indígenas, establecido este culto, que malamente se llama cristiano, de una manera que causaría profundo dolor al mismo Fundador del cristianismo.
Pueblos hay en los que las doctrinas evangélicas son absolutamente desconocidas, porque allí no se adora más que a san Nicolás, san Antonio, san Pedro o san Bartolomé, y estos santos eclipsan con su divinidad aun a la misma personalidad de Jesús. El dogma de esos pueblos infelices consiste en la narración fabulosa de los milagros de su ídolo; milagros que, por supuesto, creen obrados por el ídolo mismo, sin intervención de divinidades superiores. Y por eso, nada es más común que ver esas larguísimas caravanas de peregrinos indígenas que, con todo y familia, se dirigen a pueblos lejanos, abandonando los trabajos agrícolas en busca del santo famoso a quien van a dejar el producto de sus miserables trabajos de un año.
Abolir estas prácticas; fundar la religión sobre principios más sanos y más útiles, es obra de la instrucción popular; pero, ay, esta obra tiene que ser muy lenta si el Estado ha de realizarla sólo por medio de esos apóstoles, no siempre ilustrados, que se llaman maestros de escuela; porque éstos, muchas veces, por no pugnar con el espíritu del pueblo que los sostiene y con los intereses de los curas, se pliegan a las costumbres viciosas y son, por desgracia, sus eficaces propagadores en la niñez, que será mañana el pueblo heredero de las tradiciones. "



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