Un idilio nuevo (fragmento)Luis Orrego

Un idilio nuevo (fragmento)

"Cansado ya de aquella mi impotencia para luchar con la vida y de mi abrumadora falta de recursos, tuve una idea luminosa, ya que, según afirma el proverbio, más discurre un hambriento que cien letrados. Vestido con el mejor de mis trajes, la más flamante de mis corbatas, perfumado con esencia de Heno seco, el bastón con puño de plata en una mano y los guantes en la otra, salí en busca de mi tío, diputado, solterón rico y viejo vividor como ahora dicen a la francesa, que solía visitarnos en épocas de elecciones; tal vez pudiera servirme de algo. Se llamaba Javier Miralles, era muy querido en la sociedad de Santiago y excelente introductor de embajadores.
Recorrí mi camino acostumbrado, por la Alameda, al pie del Cerro Santa Lucía y torcí por la calle vieja de la Merced, hasta dar con un coche de posta que me condujo a la calle de los Huérfanos número 365 antiguo, donde vivía el tío Javier en compañía de doña Pepa, su hermana, prima de mi madre, como él, aunque no aceptó nunca lo de ser tía por no parecer vieja, a pesar de los cincuenta ya cumplidos. Vivían en una casa de altos bastante elegante y bien puesta. Una alfombra roja con varillas de metal tapizaba la escalera, barnizada de color guinda. "



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