El trovador (fragmento)Antonio García Gutiérrez

El trovador (fragmento)

"Leonor. Ya el sacrificio que odié mi labio trémulo y frío consumó; perdón, Dios mío, perdona si te ultrajé. Llorar triste y suspirar sólo puedo: ¡ay! Señor, no... Tuya no debo ser yo, recházame de tu altar. Los votos que allí te hiciera fueron votos de dolor arrancados al temor de un alma tierna y sincera. Cuando en el ara fatal eterna fe te juraba, mi mente, ¡ay Dios!, se extasiaba en la imagen de un mortal. Imagen que vive en mí hermosa, pura y constante... No, tu poder no es bastante a separarla de aquí. Perdona, Dios de bondad, perdona, sé que te ofendo: vibra tu rayo tremendo y confunde mi impiedad. Más no puedo en mi inquietud arrancar del corazón esta violenta pasión que es mayor que mi virtud. Tiempos en que amor solía colmar piadoso mi afán, ¿qué os hicisteis? ¿Dónde están vuestra gloria y mi alegría? De amor el suspiro tierno y aquel placer sin igual, tan breve para mi mal aunque en mi memoria eterno. Ya pasó... mi juventud los tiranos marchitaron, y a mi vida prepararon junto al ara el ataúd. ¡Ilusiones engañosas, livianas como el placer, no aumentéis mi padecer..., sois por mi mal tan hermosas! (Aparece Manrique, y al verle, después de un momento de dudar, se arroja Leonor en sus brazos.)
Leonor. Sueños; dejadme gozar... No hay duda... Él es... Trovador... Será posible... (Viendo entrar a Manrique.)
Manrique. ¡Leonor!
Leonor. ¡Gran Dios! Ya puedo expirar.
Manrique. Te encuentro al fin, Leonor.
Leonor. Huye: ¿qué has hecho?
Manrique. Vengo a salvarte; a quebrantar osado los grillos que te oprimen, a estrecharte en mi seno, de amor enajenado. ¿Es verdad, Leonor? Dime si es cierto que te estrecho entre mis brazos, que respiras para colmar, hermosas, mi esperanza, y que extasiada de placer me miras.
Leonor. ¿Manrique?
Manrique. Sí, tu amante que te adora más que nunca feliz.
Leonor. ¡Calla...!
Manrique. No temas; todo en silencio está como el sepulcro. "



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