Oraciones fúnebres (fragmento)Jacques Bénigne Bossuet

Oraciones fúnebres (fragmento)

"Así la divina providencia, justamente irritada con nuestro orgullo, lo impulsa hacia la nada, y para igualar eternamente las condiciones, hace de todos nosotros una misma ceniza. ¿Es posible edificar sobre esas ruinas? ¿Es posible apoyar propósito alguno sobre esos inevitables despojos de las cosas humanas? Pero ¡qué! señores, ¿es todo desesperación para nosotros? Dios, que fulmina sobre todas nuestras grandezas hasta reducirlas a polvo, ¿no nos deja esperanza alguna? Él, para cuyos ojos, nada se pierde, que sigue todas las partículas de nuestro cuerpo, en cualquier apartado lugar del mundo donde las arroja la corrupción o el azar verá perecer sin remisión, al ser a quien hizo capaz de conocerle y de ¡amarle! Se presenta con este motivo a mi vista un nuevo orden de cosas; se disipan las sombras de la muerte; «se abren ante mí los caminos de la verdadera vida.» Esa princesa no yace ya en la tumba; la muerte, que parece destruirlo todo, todo lo ha respetado; he aquí el secreto del Eclesiastés, que os había hecho notar desde los comienzos de este discurso, y del cual es necesario ahora que descubramos el fondo. "


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