Alta costura (fragmento)Darío Fernández Flórez

Alta costura (fragmento)

"La verdad es que a la pobre Mercedes no le ayuda en lo más mínimo su desgraciado físico, pues pese a sus indiscutibles habilidades de vendedora y a este clima de esbeltez que en Amaro López la rodea, pesa setenta y tres kilos y, como es más bien baja, resulta una absurda y sorprendente bola de carne sudorosa cuando se mueve entre las estilizadas modelos de la casa. Además, y por si esto fuera poco, la vendedora principal tiene un pelo ingrato, un pelo corto, liso y reluciente que le cae sobre un morrillo abundante; una voz antipática, enronquecida y seca; dos ojos ahuevados y oscuros, que parecen querer saltar de sus órbitas, y unos labios tan bastos que ningún lápiz consigue hacerlos elegantes.
¡Ah!, sí, todo esto es muy triste y lamentable, pero Mercedes vende como nadie y hay que verla en el salón, cuando arrastrando su pesado cuerpo, siempre vestido de oscuro, se mueve como una foca en el agua y domina a las clientes de la casa con un curioso estilo peculiar, entre halagador y castrense. Porque sabe influir suavemente en la presunta compradora durante un cierto tiempo y, después, dominarla con rapidez, rematando la faena en un final tiránico que acaba con todas las vacilaciones de la cliente.
Esta manera de vender, este curioso imperio que ejerce sobre las mujeres, cotizar su ejercicio profesional tan considerablemente que Mercedes ha recibido más de una importante oferta de firmas rivales que quisieran arrebatársela a Amaro López para tenerla en sus salones. Pero la vendedora se encuentra bien en la casa, lleva ya muchos años trabajando con don Amaro y el modisto sabe ser generoso con ella en sus momentos de gran éxito, como en aquella colección del otoño-invierno de 1946, cuando Mercedes vendió personalmente modelos por valor de más de medio millón de pesetas, cantidad que elevó su tanto por ciento a una suma respetable. "



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