En prisión (fragmento)Egon Schiele

En prisión (fragmento)

"Paseo por el patio de la cárcel. Ciertamente Roller es un gran artista, pero su patio de la prisión en Fidelio no es más que teatro, mientras que la pintura Patio de prisión de Van Gogh es una verdad de las más sobrecogedoras: es arte grande. Tap-tap, trotar en círculo. Como dementes, siempre uno detrás de otro. Durante una hora.
Ese anillo de hombres al trote me causa una impresión menos trágica de lo que esperaba en este nauseabundo presente.
Sentía sobre mí las miradas curiosas de los otros presos, y, yo, a mi vez, los miraba a ellos con asombro. Desde aquí y allá se dirigían a mí. Al principio no comprendí sus palabras musitadas, cuchicheadas, gargoteadas, ventrilocuadas; se trataba de expresiones susurradas del argot de los ladrones y chulos. Poco a poco acabé por comprender lo que aquellos tipos querían saber: por qué yo había “caído”, es decir por qué había sido arrestado. Respondí que ignoraba la razón. Ante lo cual sus rasgos se deformaron, volviéndose maliciosos, con muecas de desprecio. Verdaderamente, incluso aquellos seres depravados aún podían hacer demostración de desprecio hacia otros.
La mayoría también me preguntó si no tenía una “mascada” para ellos, una colilla o tabaco para mascar. Yo no tenía nada de eso. Uno de ellos –un tipo robusto y pelirrojo, de ojos verdiglaucos–, escupió sobre mis zapatos americanos; insistía con encono en que se los diese, que se los cambiase por alguna de sus cosas.
Un hombre ya mayor, el auténtico Schigolch, se movía hábilmente buscando mi proximidad. Se deslizaba sin parar y sin llamar la atención delante del hombre que le precedía, hasta que justamente se encontró detrás de mí, arrastrando los pies cerca de mis talones. Me hizo preguntas a las que no respondí porque no las comprendía. También me preguntó por qué estaba allí. Se lo dije. Entonces se echó a reír con una voz ronca y se lo susurró al que iba detrás de él, que también se echó a reír. "



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