Recuerdos de la invasión norteamericana, 1846-48 (fragmento)José María Roa Bárcena

Recuerdos de la invasión norteamericana, 1846-48 (fragmento)

"¡Campos regados con la sangre de los invasores y de los defensores del territorio nacional! La lid que presenciasteis no fue indigna de los pueblos y de las razas que la sostuvieron, y á quienes Dios, árbitro de los destinos humanos, hizo y hará tal vez de nuevo encontrarse en el camino de sus aspiraciones y deberes. Aquí estáis en mi imaginación la noche que siguió á la batalla, sombríos y oscuros con lo alto de vuestras montañas y con la falta de fogatas en los cercos de los cansados y recelosos contendientes: resonando con el eco tardío de los últimos disparos, y las quejas de los heridos, y los gritos de las aves carnívoras: dejando ver entre centenares de cadáveres helados ya y endurecidos con el frío del invierno, algunos cuya frente, ceñuda ó tranquila, aparece en nimbo de luz á los mexicanos: mostrando tendidos en vuestras lomas, con los rostros vueltos á las últimas posiciones del enemigo, y deteniéndole con las manos que, inmóviles y rígidas, empuñan todavía la espada, a Azoños, Berra, Oronoz, Luyando, Peña, Santoyo, Ríos A los héroes de la jomada, que cayeron á la cabeza de sus soldados, personificando y obteniendo lo que tanto se vocea y tan raras veces se profesa y se alianza: el patriotismo y la gloria. "


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