Los inquilinos de Moonbloom (fragmento)Edward Lewis Wallant

Los inquilinos de Moonbloom (fragmento)

"En ese momento, todo lo que le quedó por hacer fue salir de ronda, verificar si no se le había olvidado nada, determinar de manera implacable las prioridades y, luego, con tiempo, precisar todos los costes. Los costes absolutamente de todo.
El papel garabateado con su letra, pequeña y bonita, le infundió tranquilidad. Todo estaba alineado, igual que las tropas en formación. Visualizó sus propios numerales, trazados con delicadeza, encabezando cada columna cual si fueran oficiales que mantuvieran la disciplina en las filas, deseoso de que llegara el momento en que pudiera sumarlos y, con determinación, anotar las cantidades resultantes. La luz solar, acuosa e invernal, nada podía contra la valentía de su lista. Sonrió y se recompensó con un domingo de libranza.
A la semana siguiente se pondría manos a la obra. En su cuerpo aparecieron los músculos. Su ciudad natal sin duda lo reconocería. Tomaría un tren tempranero, con rumbo norte, y volvería el domingo por la noche sin duda reparado y a punto. Ferdinand de Lesseps no le llevaba la menor ventaja; aunque fuera relativamente tarde, comprendió que era capaz de construir una docena de canales de Suez.
El dolor que tenía en la frente permanecía astutamente adormecido. "



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