Nuestra hora final (fragmento)Martin Rees

Nuestra hora final (fragmento)

"El precio que se ha de pagar por las inmensas posibilidades de la tecnología es una variedad mayor de desastres potenciales, no sólo por intención malévola, sino también por error involuntario. Son concebibles sucesos que, aunque muy improbables, pueden causar epidemias globales de enfermedades mortales para las que no exista antídoto o que modifiquen irreversiblemente la sociedad. A más largo plazo, la robótica y la nanotecnología pueden convertirse en la mayor amenaza.
Incluso la física podría ser peligrosa. Algunos experimentos están diseñados para crear condiciones más extremas que las que se producen en la naturaleza, y nadie sabe con certeza qué puede ocurrir. Aunque, ¿qué sentido tendría realizar un experimento si su resultado se pudiese predecir completamente por adelantado? Algunos teóricos conjeturan que ciertos tipos de experimento pueden desatar un proceso sin control que destruya no ya a nosotros, sino a la propia Tierra. Un acontecimiento de este tipo sería mucho menos probable que cualquiera de las catástrofes biológicas o nanotecnológicas provocadas por los humanos que nos acechan durante este siglo, y ciertamente menos probable que el impacto de un gran asteroide. Pero si llegara a producirse, sería bajo cualquier concepto peor que la “simple” destrucción de la civilización, o incluso la destrucción de toda la vida humana. Se plantea entonces la cuestión de cómo debemos cuantificar los grados relativos del horror y qué precauciones tenemos que tomar (y quién debe tomarlas) para impedir que se produzcan eventos que quizá tengan una probabilidad infinitamente pequeña, pero que podrían desencadenar un horror “casi infinito”. ¿Hemos de renunciar a ciertos tipos de experimentos por la misma razón por la que Pascal recomendaba un comportamiento prudente? "



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