El reino dividido (fragmento)Miklós Bánffy

El reino dividido (fragmento)

"El gitano marchó delante; Abády, detrás. Así descendieron por la colina.
El muchacho avanzaba con pasos ligeros de pantera, con ese movimiento veloz propio de sus antepasados nómadas. A cada cinco o seis pasos se detenía y se daba la vuelta para ver si Bálint lo alcanzaba. Sus ojos blancos brillaban en su cara negra y rápidamente volvía a emprender el camino, incapaz de dominar su sangre inquieta.
Bálint avanzaba lentamente. Las miles de luces eléctricas de la ciudad y las farolas de la estación, inmediatamente debajo de ellos, lo deslumbraron en aquella preciosa noche cerrada con ese sinfín de pequeñas llamas resplandecientes.
Se paró sumergido en sus pensamientos.
¡Qué persona más extraña era Laczók! ¡Cuántas cosas sabía, qué culto era, qué conocimientos! Y no les sacaba provecho alguno, había renunciado a hacerlo. Vivía en aquella choza con una gitana y, seguramente, era un hombre feliz.
Se acordó del pobre Kadacsay que se había matado por la desesperación de no poder conseguir aquello a lo que Tamás Laczók había renunciado. Y se preguntó si el destino de Gazsi habría sido diferente si lo hubiese logrado. ¿Y Laczók sería igual de feliz si no hubiese hecho carrera y alcanzado poder y éxito, si no hubiese tenido la formación que tenía? ¿Sería la cultura la que le daba fuerzas para prescindir de todo eso o viviría igual de contento si el destino no le hubiese obligado a salir del país, si se hubiese quedado en casa viviendo como muchos, sin hacer nada y en la más absoluta ignorancia?
¿La experiencia hace a un hombre o un hombre es quien es por sus características innatas?
¿Sólo podemos renunciar tranquilamente a lo que ya es nuestro, pero no a todo aquello que hemos tratado de alcanzar en vano? "



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