El mal de la muerte (fragmento)Marguerite Duras

El mal de la muerte (fragmento)

"Pronto se acerca el alba. Pronto hay en la alcoba una sombría claridad de color indeciso. Pronto enciende algunas lámparas para verla. Para verla a ella. Para ver lo que nunca conoció, el sexo soterrado, ver aquello que engulle y retiene sin parecer hacerlo, al verlo así ensimismado en su sueño, dormido. Para ver también las pecas esparcidas por ella desde la orilla del cabello hasta el nacimiento de los pechos, allí donde ceden bajo su peso, engarzados a las bisagras de los brazos, y también hasta los párpados cerrados y los labios entreabiertos y pálidos. Usted se dice: en los lugares del sol del verano, en los lugares abiertos, ofrecidos a la vista.
Ella duerme.
Usted apaga las lámparas.
Está casi claro.
Todavía se acerca el alba. Son esas horas tan vastas como los espacios del cielo. Es demasiado, el tiempo ya no encuentra por dónde pasar. El tiempo ya no pasa. Usted se dice que ella debería morir. Usted se dice que si ahora en ese momento de la noche ella muriera, sería más fácil, usted sin duda quiere decir: para usted, pero no termina la frase.
Usted escucha el ruido del mar que empieza a subir. Esa extraña está ahí en la cama, en su lugar, en el charco blanco de las sábanas blancas. Esa blancura vuelve más oscura su forma, más evidente que lo sería una evidencia animal bruscamente abandonada por la vida, que lo sería la de la muerte. "



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