Banderas negras (fragmento)August Strindberg

Banderas negras (fragmento)

"Se levantó, con una sensación de borrachera en todo el cuerpo. Su insignificante y desmañada figura se hinchaba como la de una rana que quisiera convertirse en buey, y cuando pasó ante las obras completas de Goethe en la biblioteca, pensó: «¡El Fausto! ¡Bah! ¡Está anticuado y bien puede ser reescrito! ¡Lo vi hace poco en el Teatro Sueco y era un espectáculo circense!».
Su siguiente pensamiento fue: «¡vaya regalo de Navidad para la Academia, cuando lean esto traducido en la sección de anuncios del periódico!».
Y es que recientemente se había prostituido en busca de una beca de la Academia, pero cuando le salió el tiro por la culata, a pesar de que como pago había entregado la cabeza de todos sus amigos en una bandeja, se cambió de chaqueta y empezó a dar coces.
Pero a él mismo le esperaba un regalo de Navidad que no había ni soñado.
Cuando volvió a sentarse junto a la ventana, vio que el flujo de gente en la estación se había dispersado, y cómo un solo viajero recorría el camino. Avanzaba con un paso tambaleante, como si cabalgara al trote. Ese andar le era familiar a Zachris.
Cuando el caminante se hubo aproximado, resultó ser un hombre joven o un muchacho muy crecido, que no conocía el lugar y parecía estar buscando algo. Alzaba la vista hacia las villas, intentando encontrar la que buscaba. "



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