Flor de sal (fragmento)Pau Faner

Flor de sal (fragmento)

"Diodor ya no quiso vivir en Ciutadella. Se fue a Maó, con Moza. De pronto se le metió en la cabeza el espíritu de la época. Se tornó insensible. Casi se avergonzó de su amor por doña Catalina. Su vida tuvo en adelante un solo objetivo: medrar.
Fue más osado y tenaz de lo que hubo menester para adentrarse en el gélido corazón de Rusia. Dejó de ser mancebo enamorado para convertirse en hombre endurecido.
Compró un sótano cerca del puerto y lo adecentó. Instaló barricas de vino, redomas de ginebra y aguardiente. Importó toneles de cerveza de Irlanda. Dispuso bancos y mesas de roble. En la trastienda construyó la cocina, con todo lo imprescindible. Y en un apartado puso la cama de acebuche, muy alta y dura. Allí dormían el vino todos los borrachines que llegaban a perder el sentido.
Cuando barrenaba una pipa colocaba un ramo verde sobre el dintel, como era costumbre para indicar que había bota fresca. Y a fe que la había a menudo, sobre todo si alguna escuadra hacía escala en el puerto. La casa adquirió pronto tal nombradía que no era preciso colgar rama para anunciar que tenía buena agua de cepas.
Soldados y marineros bebían hasta caer rendidos. Entonces Moza se agachaba a vaciarles los bolsillos, mostrando por el escote las tetas increíblemente lozanas. De modo que eran muchos los que ansiaban que un compañero se desplomase por el solo placer de guipar porción tan suculenta.
Acto seguido ponía a los caídos sobre el camastro, con ayuda de un oficialillo que tenía. A menudo amanecían allí, faltando a sus deberes de soldado, y se iban corridos y sin una pieza de a ocho en el bolsillo.
Pronto se vació un río de oro en la taberna, a donde también acudía la oficialidad y aun gente allegada al gobernador. Con esto, y con algunos favores que Moza hubo de dispensar, Diodor se granjeó la protección de los ingleses.
Servía asimismo a los estómagos sibaritas, aderezando gansos, patos o pavos, vientres de cerdo rellenos de almendras, olla o lo que fuere, con tal que se rascaran la faltriquera.
Moza se sentaba junto al fuego y cantaba para aquellos hombres alejados de su patria, sedientos de vino y de amor, que les estaban haciendo ricos. "



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