La piqueta (fragmento)Antonio Ferres

La piqueta (fragmento)

"A pesar del cacareo de las gallinas seguía oyéndose el griterío de la gente. Por las grietas de la contraventana vio la sombra que daba la tapia. Serían las diez o diez y cuarto de la mañana. El señor Remigio tenía por seguro que iba a comenzar un día de mucho calor. Ya no olía a estiércol amontonado en el centro del pequeño corral. Lo había secado el sol de aquellas semanas.
Cerró la puerta y las contraventanas y, completamente a oscuras, cruzó el cuarto y volvió a meterse en la cama. Se puso a dar vueltas y a hacer círculos con la luz roja de la colilla del cigarro puro.
Aunque todo estaba cerrado, continuaba chillando la gente. Los oía como si estuvieran dentro de su propia habitación, igual que si él permaneciera también entre el grupo de vecinos, esperando a los de la piqueta. La lumbre del cigarro casi le quemaba los dedos. "



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