Paisaje aproximado (fragmento)Peter Stamm

Paisaje aproximado (fragmento)

"En su trayecto hacia la ciudad, el autobús cruzó una colina verde. A un lado de la carretera había un cementerio; al otro, un campo de fútbol. Enfrente de Kathrine había tomado asiento un hombre que llevaba cuatro puntos tatuados en el dorso de la mano, y una palabra en el brazo que Kathrine no conseguía leer. Lo vio por un instante, cuando el hombre levantó el brazo para apretar el botón de parada. Bajó en la estación del ferrocarril.
Kathrine siguió hasta el mar y entró en el acuario. For those who love the sea, decía un letrero. Casi todos los visitantes eran padres con niños, y Kathrine se sintió fuera de lugar. Vio medusas, tiburones, extrañas centollas, unos animales enormes de color rosa que una y otra vez trataban de encaramarse por la pared negra del fondo del acuario y resbalaban invariablemente hacia abajo. Por los altavoces se oía un piano como música de fondo. Los atunes tenían caras viejas y miraban seriamente. Había una sala oscura que parecía la cubierta de un barco pesquero. Kathrine fue leyendo los carteles de las paredes, escritos en inglés y en francés. Un mundo alejado del mundo, la captura sólo depende de las decisiones del capitán. Es, después de Dios, el único que manda en el barco. Kathrine pensó en Alexander. Seguro que él no creía en Dios. Como tampoco ella creía en él, ni la mayoría de la gente del pueblo, dijera lo que dijese Ian. Demasiado dura era la vida en el lugar donde vivían, no había tiempo para esas cosas. La profesión es dura, rezaba un cartel, no se vive al ritmo del día y de la noche, sino al ritmo del mar y de los peces.
Cerca de la salida había un tablón de anuncios para que los visitantes escribieran sus comentarios. I loved the spider crab because there big, decía una letra infantil. A Randy también le hubieran gustado, pensó Kathrine. En la tienda de souvenirs le compró una postal con las centollas y un barco para armar, más grande que el Verjneuralsk, el arrastrero de Alexander. "



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