Un héroe polaco (fragmento)Henryk Sienkiewicz

Un héroe polaco (fragmento)

"La banda que se había detenido en Serotski Brod debía ser muy numerosa o hubo de encontrarse en extremo peligro en la ribera moldava para atreverse así a acercarse tanto al campamento de Hreptyoff, a pesar del terror que el solo nombre de Pan Volodiovski infundía a los salteadores de ambas partes del confín.
En efecto, otra avanzada trajo la noticia de que la banda estaba compuesta de cuatrocientos hombres de Azba Bey, famoso devastador que por muchos años había esparcido el terror a lo largo de la orilla polaca y moldava.
Pan Volodiovski se alegró de saber con quién tenía que habérselas y dio órdenes en consecuencia. Además de Mellehovich y de Motovidlo hizo marchar los escuadrones del estarosta de Podolia y el del chambelán de Premsyl en direcciones diferentes, disponiendo sus fuerzas de modo que todos estos escuadrones, operando en un ancho círculo, hubieran de encontrarse en Serotski Brod al clarear el día.
Basia asistió a la partida de las tropas con el corazón palpitante, porque aquélla era la primera expedición en que debía tomar parte.
Los escuadrones salieron del recinto en el más profundo silencio. La noche era tranquila y extraordinariamente clara. La luna llena iluminaba el campamento y la estepa, pero, a pesar de su claridad, apenas un escuadrón había salido del recinto, apenas la luna había hecho brillar los sables, cuando desaparecía de la vista como una banda de perdices en medio de las altas hierbas.
A Basia le parecían cazadores que partían a una batida que debía principiar al alba y que se movían con tanto silencio y precaución para no levantar demasiado pronto las piezas. Y su deseo de tomar parte en aquella caza creció infinitamente.
Pan Miguel había consentido en darle gusto sabiendo que más tarde o más temprano hubiera sido preciso contentarla, y también porque sabía que estos bandidos carecían de fusiles y de arcos.
No marcharon hasta tres horas después de la salida del último escuadrón, escoltados por Pan Mushalski con veinte dragones, hombres escogidos todos en medio de cuyos sables la preciosa mujer del comandante estaba tan segura como en su propia habitación. "



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