Indignación (fragmento)Philip Roth

Indignación (fragmento)

"Tomé la precaución de llevar las cajas con la ropa a casa cuando sabía que mis padres estaban fuera, trabajando en la carnicería. No quería que supieran que me había comprado esa ropa. No quería que nadie lo supiera. No tenía nada que ver con la que llevaban los alumnos de Robert Treat. Allí vestíamos las mismas prendas que en el instituto. Para entrar en Robert Treat no te renovabas el vestuario. A solas en casa, abrí las cajas y puse las prendas sobre la cama para ver el aspecto que tenían. Las coloqué por orden, tal como las llevaría: camisa, suéter y chaqueta encima, los pantalones debajo, y los zapatos en el suelo cerca del pie de la cama. Entonces me quité todo lo que llevaba puesto, lo dejé caer a mis pies como un montón de trapos, me vestí con las nuevas prendas, fui al baño y, tras bajar la tapa del váter, me subí encima para verme mejor en el espejo del botiquín de lo que me vería en pie sobre las baldosas del suelo, con mis nuevos zapatos de gamuza blancos, con tacones y suelas de goma rosada. La chaqueta tenía dos pliegues cortos en la espalda, una a cada lado. Nunca antes había poseído una chaqueta como aquella. Había tenido dos chaquetas deportivas, una comprada para mi bar mitzvah en 1945, y la otra para la graduación del instituto en 1950. Con sumo cuidado, giré sobe la tapa del lavabo para verme la espalda con aquella chaqueta y sus pliegues. Me metí las manos en los bolsillos de los pantalones para adoptar un aire despreocupado. Pero no había manera de lograrlo subido a la taza de un váter, así que me bajé, fui al dormitorio, me desvestí y metí de nuevo las prendas en las cajas, que escondí en el fondo del armario de mi dormitorio, detrás del bate, las zapatillas con refuerzos metálicos, el guante y una vieja y despellejada pelota de béisbol. No tenía intención de hablarles a mis padres de mi nueva ropa y, desde luego, no iba a lucirla delante de mis amigos de Robert Treat. La guardaría en secreto hasta que me trasladara a Winesburg. Las prendas que había comprado para ponérmelas cuando abandonara el hogar. Las prendas que había comprado para iniciar con ellas una nueva vida. Las prendas que había comprado para ser un hombre nuevo y poner fin a mi condición de hijo del carnicero.
Bien, aquellas eran las mismas prendas sobre las que había vomitado en el despacho de Caudwell. Aquellas eran las prendas que llevaba cuando me sentaba en el servicio religioso procurando no aprender a llevar una buena vida de acuerdo con las enseñanzas bíblicas y me abstraía cantando el himno nacional chino. Aquellas eran las ropas que había llevado cuando mi compañero de habitación Elwyn me dio un puñetazo que casi me rompió la mandíbula. Aquellas eran las ropas que llevaba cuando Olivia bajó la cabeza sobre mi regazo en el LaSalle de Elwyn. Sí, esa es la foto del chico y la chica que debería ilustrar la portada del catálogo de Winesburg: yo vestido con aquellas prendas mientras Olivia me la chupaba y no podía comprender qué la llevaba a hacer tal cosa. "



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