Historia general de España (fragmento)Modesto Lafuente

Historia general de España (fragmento)

"Con la calma de un verdadero inglés aguantó Keene este primer desahogo del resentido ministro, que aún en la segunda entrevista, como el embajador le indicase que la falta de castigo de unos pocos criminales no debía ser obstáculo para la realización de los grandes proyectos que convinieran a las dos naciones, le respondió con el mismo calor: «Ni uno solo de esos tunantes ha sido castigado en dos años: ¿cómo podría defenderme yo ante un país y ante unos monarcas tan celosos de sus fueros y de su independencia, cuando ya me tachan de afecto a los ingleses?». Y dióle después a entender que España sabría hacerse justicia a sí misma, si quien debía hacerlo no se cuidaba de ello, y añadió: «España tiene catorce navíos de guerra en aquellos mares, y cuando quiera podrá tener seis más». Y en cuanto al ofrecimiento de la restitución condicional de Gibraltar, contestó evasivamente excusándose con que, extranjero como era en España, no podría contar para ello con ninguno de sus colegas, «cuyos sentimientos, le dijo, que son los mismos de la nación, los inclinan a no comprometerse en una guerra con Francia por vuestros intereses».
No quedó más airoso el ministro inglés en el otro punto de su comisión relativa al proyecto de prestar apoyo al rey de Nápoles, a fin de asegurar a su hijo segundo la posesión de las Dos Sicilias en el caso de llegar a sentarse en el trono de España. Como inútil consideraba sir Benjamín Keene toda explicación que se intentara sobre este asunto. «Suponiendo, le decía a Pitt, que se entablase la negociación, no vería el rey de España con gusto, a lo que entiendo, que la Inglaterra ni cualquier otra nación se mezclara en las disputas con su hermano el rey de Nápoles; porque aquí se mira este negocio como cosa de familia, en la que nadie tiene derecho de intervenir… La opinión de la nación española en general es que aquellos estados deben de volver a la corona de España, por haber sido conquistados con sus armas y tesoros, y que ni el rey difunto ni la reina tuvieron facultades para separarlos de la monarquía». "



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