Génesis (fragmento)Félix de Azúa

Génesis (fragmento)

"El notario Donald Calvo Baca (más tarde sabría que el nombre le había sido puesto en homenaje al barrister Donald J. Strauss sénior, con quien su padre había trabajado de pasante en Melbourne) tomó el mango del ventilador de pie y lo torció con severo esfuerzo para no seguir atorrando a Mariló, la cual comenzaba a divertirse. Luego, buscando el apoyo de dos esquinas de la mesa regresó a su sillón de falsa piel en un movimiento bello y ligero de camarero hermafrodita. Abrió el sobre testamentario y leyó su contenido.
Allí estaba la deuda de Alvise, los doscientos mil dólares que Luis nunca le había mencionado. El resto ya lo imaginaba, pero, ¿por qué esa falta de confianza? Siempre habían estado más unidos que la generalidad de los cónyuges y con una complicidad de viejos amigos. El propio Aalto había gritado en su casa de la calle Riihitie, ya muy borracho, que parecían padre e hija y que le provocaban una envidia insoportable. Ustedes son invencibles, unen la malicia de la experiencia con la seducción de la juventud, aunque lo intentara nunca podría llevarme a la cama a esta española, ¿no es cierto, don Arzuaga? Le había puesto el «don» como los anglosajones sin lecturas. "



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