San Camilo 1936 (fragmento)Camilo José Cela

San Camilo 1936 (fragmento)

"En España hay más necios que locos, esto pasa en todo el mundo, los locos pueden acertar pero los necios no hacen más que necedades, con un arma en la mano es peor porque entonces lo que hacen son crímenes a voleo y sin ton ni son, éste quiero éste no quiero y aquí se hace lo que yo mando y usted se calla, o bien, ya he matado a ese que le estaba molestando a usted, le molestaba sólo con respirar, no me lo niegue, ¿por qué no se digna sonreírme?, le quedaría muy agradecido, se lo juro, si quiere mato a dos o tres más, basta con que usted me los señale, los necios, son de mucho cuidado, son capaces de hundir a un país al menor descuido en un hondo pozo de sangre, a Pepito la Zubiela jamás le llamaron José González González más que en la cédula personal, ¡españoles, mantened la conexión!, y ahora en los papeles de la autopsia y demás trámites legales, Pepito la Zubiela se está perdiendo unos momentos muy emocionantes, los muertos se desinteresan de todo, en esto dan un gran ejemplo a los vivos a quienes mata la curiosidad, que se dejan matar por curiosidad, que matan por curiosidad mientras el país se hunde en un hondo pozo de sangre y mierda en cuyo fondo habita el páramo del infierno (con sus manchas de sangre seca, con sus manchas de mierda seca). Armas, armas, armas, la gente pide armas, armas, armas, cada vez hay más gente que pide armas, armas, armas, los mirones no piden armas, armas, armas (algunos sí) pero de repente se imaginan ya con un arma en la mano, armas, armas, armas, queremos armas, armas, armas, el pueblo asalta las armerías, pero no los cuarteles, eso es ya otro cantar, los guardias llegan siempre tarde, cuando arde un convento también llegan tarde, para lo que cobran bastante hacen, el pueblo enronquece pidiendo armas, armas, armas, es mal síntoma que el pueblo se ponga ronco de gritar que quiere armas, armas, armas y nada más que armas, armas, armas, al pueblo no se le puede rociar con petróleo y prenderle fuego, no arde, siempre quedaría un rebrote vigoroso, tampoco se le debe adobar su necedad con pólvora, bromuro es lo que necesita, eso, bromuro y también un poco de justicia, los políticos no son justos ni saben repartir bromuro a tiempo y después pasan las cosas, nadie sabe de dónde sale tanta gente pidiendo armas, armas, armas, los automóviles tienen que ir muy despacio o dar un rodeo, es más prudente, si todos los muertos de todos los cementerios de España se levantaran de golpe no serían más que los vociferantes que piden armas, armas, armas, es lo único que se escucha, armas, armas, armas, y en las fachadas de los edificios (hay muchos balcones cerrados) retumba un eco sordo que empieza siempre por la segunda sílaba,… mas, armas, armas, armas…, cuando son muchos los que piden armas, armas, armas al mismo tiempo, las palabras, la única palabra que se escucha suena de diferente manera y con el acento en la segunda a,… armás, armás, armás…, los músicos no son capaces de conseguir estos efectos. Don Máximo no se siente Robespierre ni Marat, armás, armás, armás, las revoluciones se llevan con mucho desorden, aquí lo que hace falta es sacar a la guardia civil a la calle, algunos militantes de los partidos del Frente Popular se ponen brazaletes rojos y quieren dirigir el tráfico revolucionario, la gente no se deja y hace bien, las revoluciones no se organizan de ninguna manera y menos diciendo usted por aquí y usted por allá, las revoluciones van a su aire y después salen como pueden, bien o mal pero revolucionariamente, lo que quiere el pueblo es gritar armás, armás, armás e ir de un lado para otro en grupos compactos, cada vez más compactos, al poco tiempo la ciudad semeja como una enorme cazuela rebosante de blanda y movediza masa de pan. "


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