Tierra amarilla (fragmento)Germán Marín

Tierra amarilla (fragmento)

"Para él yo sólo debía ser un periodista de paso, a la búsqueda de alguna noticia gruesa, de interés en Santiago. Delante del portón de hierro, se levantaba cierta enorme bodega de almacenamiento refrigerado, el packing, como uno de mis vigilantes me señalara, de cuyos interiores entraban y salían las transportadoras cubiertas de cajas de frutas, destinadas a los camiones que aguardaban en fila que, como también pude corroborar, después se dirigirían al puerto de Caldera para su embarcación rumbo al exterior. En la parte superior de la fachada del edificio, pintado éste de blanco, se destacaba fulgurante la leyenda, acuñada en unos grandes caracteres de metal, que decía, de cara al camino pavimentado, El trabajo hace libre. Como bien lo sabía a través de las fotos históricas, la frase provenía, exhibida ahora aquí, del pórtico de entrada a uno de los campos de exterminio nazi de Auschwitz. Me quedaba cada vez más claro, a pesar de estar en Copiapó, el terreno minado que pisaba, semejante en sus intenciones a la ex Colonia Dignidad en Parral, organizada y dirigida por Paul Sháfer, un enfermero del ejército alemán que huyera de su país al término de la guerra. De vuelta a la casa grande, pasado el mediodía, después de haber cruzado algunas palabras más con los guardias durante el trayecto, me preguntaba qué sentido tenía el recorrido hecho en el fundo, ordenado por el mayor como se me dijera, vaya a entenderse el propósito, pero desde luego podía concluir que nada bueno me aguardaba, presente como tenía aún la noche sufrida en el sótano, adormecido por el brebaje. Se agregó a continuación, luego de demandar un poco de agua, salobre como era, sediento como me dejara el calor árido del día, ser conducido a otro sector del palacete, rodeado por el extenso parque que reconocí, justo frente a una puerta donde aguardamos ser recibidos. "


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