Los fuegos de San Telmo (fragmento)José Pedro Díaz

Los fuegos de San Telmo (fragmento)

"Fue allí entonces que empecé a sentir ya con violencia el doble aguijón con que me perseguiría después el grupo de imágenes que responden en mi memoria al llamado de aquel nombre. El nombre mismo de Marina di Camerota había evocado siempre, en mí, un luminoso esplendor coloreado de profundos matices de azules y de oros y verdes brillantes, resonante de mar y de voces de pescadores, y con surcado por el movimiento interior de lentas luces que flotaban en la sombra de un golfo; y el fin de aquella segunda palabra, aquella que completaba para el nombre su forma definitiva, Camerota, evocaba siempre una madura redondez que yo sentía como frutal, y que era también rústicamente frutal cuando me evocaba las formas colgantes del “caccio caballo” –aquellas que aparecían en casa precisamente en aquellos los días que más se hablaba de Marina di Camerota.
[...]
Pero ahora, cuando yo mismo la pronunciaba, o cuando allí mismo la oía pronunciar, advertía en ella, y precisamente en aquellas últimas sílabas, un denso y secreto gusto final, como de entraña pulpa frutal ya casi corrompida o como y pronta una madurez excesiva, y apenas mantenida en una forma que solo respondía a una necesidad anterior, pero que estaba pronta ahora a hundirse bajo la mínima presión de los dedos que quisieran asirla.
[...]
Existían de manera sórdidamente concreta, tan sumidas en una obtusa rutina provinciana, que yo las sentía yacer inermes y como penetradas por una gangrena sutil e implacable que dejaba todavía aún intacta, pero como por piedad, aquella plenitud exterior de su forma en la que se advertían todavía algunos deliciosos ritmos arcaicos –el paso de una joven con su cántaro, el color de una cuerda recién tejida y todavía verde- pero que dejaba acumular en su interior-como en otros cántaros semejantes a aquellos- su propio residuo mortal, el último corrompido resto de una forma antes viva y esbelta en el penúltimo repugnante paso de todo corrompido y mortal. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com