El diamante de la inquietud (fragmento)Amado Nervo

El diamante de la inquietud (fragmento)

"Anhelaba siempre complacerme. Iba yo vestida como una princesa (si es que las princesas van bien vestidas, que suelen no irlo). Mas cada nuevo atavío era para él ocasión de tormento.
—Qué bella estás —me decía—, vas a gustar mucho…
Y una sonrisa amarga plegaba sus labios.
A medida que pasaban los años, el alma de aquel hombre se iba obscureciendo y encapotando. Y era una gran alma, te lo aseguro, una gran alma, pero enlobreguecida por la enfermedad infame… En vano extremaba yo mis solicitudes, mis ternuras, mis protestas, que no hacían más que aumentar su suspicacia. En la calle iba yo siempre con los ojos bajos o distraídos, sin osar clavarlos en ninguna parte. En casa, jamás recibía visitas… Todo inútil: los celos aumentaban, se volvían obsesores…
Aquel hombre enloquecía, enloquecía de amor, de un amor desconfiado, temeroso…, del más genuino amor, ¡qué es en suma el que tiene miedo de perder al bien amado!
Estaba enfermo de una neurastenia horrible. Cada día se levantaba más pálido, más sombrío.
¿Eran los celos un efecto de su enfermedad, según yo creo?
¿Era, por el contrario su enfermedad el resultado de sus celos? No lo sé, pero aquella vida admirable (admirable, sí, porque había en ella mil cosas excelentes) se iba extinguiendo.
Me convertí en enfermera. No salía más de casa. Él, por su parte, se negaba a tomar un alimento que yo no le diera, a aceptar los servicios de una de esas expertísimas ayudantas americanas, que por cinco dólares diarios, cuidan «técnicamente» a los enfermos y saben más medicina que muchos médicos. Todo había de hacérselo yo…
¿Creerás acaso que para mí aquello era una prueba? Sí, era una gran prueba, mas no por los cambios de carácter del enfermo, no por mis desvelos, no por mi reclusión, no por mi faena de todos los minutos; era una gran prueba porque le amaba, le amaba con un amor inmenso, ¡cómo se ama la primera vez!
Ni sus desconfianzas, ni su suspicacia, me herían; no podían herirme, porque eran amor; no eran más que amor, un amor loco, insensato, desapoderado, delirante, como deben ser los grandes amores. "



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