Pelo de zanahoria (fragmento)Jules Renard

Pelo de zanahoria (fragmento)

"Violone se pone las zapatillas, se pasea entre las camas durante un rato, ora cosquilleando el pie de un alumno, ora tirando de la borla del gorro de otro, y se detiene junto a Marseau, con quien a diario da ejemplo de largas conversaciones que se prolongan hasta bien avanzada la noche. Por lo general, los alumnos han terminado con sus parloteos, que se apagan gradualmente, como si poco a poco se hubieran subido el embozo de la sábana hasta cubrirse la boca, y duermen cuando el preceptor aún está inclinado sobre la cama de Marseau, con los codos fuertemente apoyados en el hierro de la cama, insensible a la parálisis de sus antebrazos y al hormigueo que los recorre a flor de piel hasta la punta de los dedos.
Se divierte con sus relatos infantiles y lo mantiene despierto con confidencias íntimas e historias sentimentales. Enseguida se ha encariñado con él por la tierna y transparente coloración de su rostro, que parece iluminado por dentro. No es una piel, sino una pulpa detrás la que, a la menor variación atmosférica, se enmarañan visiblemente las venillas, como las líneas de un mapa bajo una hoja de papel de calco. Por otra parte, Marseau posee un modo muy seductor de ruborizarse de repente y sin saber por qué, como una muchacha. Con frecuencia algún compañero le hunde la punta del dedo en una mejilla y, al retirarla súbitamente, deja una mancha blanca que pronto se recubre de un hermoso color rojo que se expande con rapidez, como el vino en agua transparente, con una variedad de bellos matices, desde el rosa de la punta de la nariz hasta el lila de las orejas. Todos pueden hacerlo; Marseau se presta complaciente a los experimentos. Le han adjudicado los motes de Mariposa de Aceite, Linterna, Mejilla Colorada. Esta facultad de ruborizarse a voluntad le ha creado muchas envidias.
Pelo de Zanahoria, su vecino de cama, es quien más envidia le tiene. Pierrot linfático y canijo, de rostro farináceo, en vano se pellizca hasta hacerse daño la epidermis exangüe para dotarla —¿de qué será?, ¡y no siempre!— de un puntito de un rojo dudoso. De buena gana le arañaría, con odio, y despellejaría, como si de naranjas se tratara, las bermejas mejillas de Marseau.
Desde la llegada de Violone, y tras llevar mucho tiempo intrigado, Pelo de Zanahoria se mantiene a la escucha, receloso quizá con razón, y deseoso de saber la verdad acerca del comportamiento taimado del preceptor. Emplea toda su habilidad de pequeño espía, simula un ronquido que da risa, cambia afectadamente de lado teniendo buen cuidado de dar una vuelta completa, lanza un grito penetrante como si tuviera una pesadilla, de modo que despierta a todo el dormitorio, asustado, e imprime un intenso movimiento de oleaje a las sábanas. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com