Historias de locos (fragmento)Miguel Sawa

Historias de locos (fragmento)

"De todas las enfermedades morales que padece el hombre la única que no tiene cura es la de los celos. Sin tener no ya pruebas si no el menor indicio de la infidelidad de Alicia yo seguía dudando de ella. Nuestra vida era una vida de condenados. Llegué a injuriarla, llegué a maltratarla… ¡Aquellos luceros que brillaban antes en sus ojos se habían apagado; sus labios, de un rojo sangriento, tenían ahora el color morado del lirio!...
Y al fin surgió la catástrofe. Una noche, después de golpearla brutalmente, sin motivo alguno, la amenacé con señalarle la cara, para que aquella herida, reveladora de su ignominia, la sirviera de perpetuo castigo.
[...]
Yo no podré describir nunca la forma carnal de aquel demonio de seducción. ¿De qué color eran sus ojos? ¿Negros o azules? No sé… creo que negros. ¿Era rubia o morena? Rubios son los ángeles, morenas son las mujeres… Si… debía de ser morena.
Deslumbrado ante su belleza, cerré los ojos para no verla. Pero la Mujer habló. Yo no oía sus palabras sino la música de su voz. ¡Oh, qué bien suena en boca de mujer el silbido de la serpiente!
De pronto, la Impura, para acabar su obra de seducción, llegó hasta mí y me cogió una mano. Al contacto de su carne sentí paralizarse la sangre en mis venas, y me pareció que mi cerebro dejaba de funcionar.
¿Qué tiempo pasé en aquel estado de inconsciencia? No sé… ¡Un segundo del valor de un siglo! Cuando volví a la vida, la Mujer seguía allí, mirándome implacable con sus ojos de tentación. "



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