Sujodol (fragmento)Ivan Bunin

Sujodol (fragmento)

"Pero el cuento de la flor bermeja se acabó pronto. Acabó en una deshonra y en una vergüenza que no tenía igual, según pensaba Natalia, porque todos se enteraron del sagrado secreto que ocultaba en su alma, Acabó en la orden dada por el mismo Piotr Petrovich de cortarle el pelo, de afearla. ¡A ella, que se engalanaba y pintaba con antimonio las cejas ante el espejo y había dado vida a un dulce misterio y a una imaginaria intimidad entre ambos!
El mismo publicó su delito, transformándolo en un robo vulgar, en una falta de una sierva, a la cual, vestida con una camisa sucia, con la cara hinchada por las lágrimas, hizo sentar ante toda la servidumbre en el carro que servía para el estiércol, y la llevaron deshonrada, arrancándola bruscamente de todo lo querido, a una granja espantosa y desconocida de las lejanas estepas.
Ya sabía lo que allí le esperaba. En la granja tendría que cuidar los pollos y los pavos y trabajar en las huertas de melones y sandías; olvidada de todo el mundo, el sol quemaría su piel. Allí parecerían años los largos días, esos días de estepa en que el horizonte se sumerge en un vacilante espejismo y el aire encalmado es tan quieto y abrasador que se dormiría durante todo el día como un cuerpo muerto si no hubiera necesidad de atender al crujido de los secos guisantes, a la batahola de las gallinas cluecas arañando la abrasada tierra, al triste y pacífico grito de los pavos, y espiar allá arriba la terrible sombra de un buitre, para ponerse en pie de un salto, gritando con una voz aguda y lenta: " ¡Uh! ¡Uuuh...! ¡Qué miedo le daba pensar en aquella vieja ucraniana que allá en la granja tendría poder sobre su vida y que de seguro esperaba con impaciencia la llegada de su víctima! La sola ventaja que, según pensaba Natalia, tenía sobre los que llevan al cadalso, era la posibilidad de ahorcarse, y esta idea la sostuvo durante su camino al destierro, que esperaba fuese eterno. "



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