En la vida del señor Alegre (fragmento)Claudio de la Torre

En la vida del señor Alegre (fragmento)

"Las gentes comenzaron hablando primero de una mujer, casi de una diosa, a quien muy pocos habían visto, como es de rigor en estas leyendas. ¿Quién era esta mujer? Unos la suponían de país remoto, fabuloso, y hablaban de unos cabellos de oro fino reflejándose sobre el mármol de los hombros. Otros aseguraban que era española, sevillana y morena, y que vivía escondida en el mismito barrio de Santa Cruz.
Se cruzaban noticias contradictorias, se aseguraba haberla visto en sitios diferentes. En lo que todos coincidían, sin embargo, era en la historia enamorada y triste del viajero. El viajero sí se conocía, había indicios más reales de su existencia. No podrían, quizá, precisar sus años, su vida y sus costumbres; pero lo cierto era que en un lugar de Sevilla, en cualquiera de ellos, existía un viajero herido, un hombre triste y enamorado. Se señalaban lugares concretos de su residencia: un hotel enorme y silencioso que permanecía cerrado desde hacía algún tiempo, en... ¿dónde? Allá por las Ventas, o cerca del manicomio, o por la carretera de Jerez. Sí, al extranjero lo habían visto antes del desafío. El duelo fue una noche, junto al río, y el otro, el antiguo amante, murió en el duelo y fue arrojado, a las aguas. El extranjero quedó malherido. Lo llevaron a un hotel de las afueras y allí lo ocultaron. El extranjero era un personaje. Ahora se trataba de conseguir el silencio para celebrar la boda. Porque había esta segunda parte: la bella misteriosa se rendía, al fin, a su nuevo galán. "



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