Episodios nacionales mexicanos (fragmento)Victoriano Salado Álvarez

Episodios nacionales mexicanos (fragmento)

"Había rancheros de buen rostro, guapos, barbudos, serios, de chaqueta de cuero con gran águila bordada en la espalda, ya a horcajadas en sus caballos de buena boca. Y había, en fin, barreteros zacatecanos y guanajuatenses, hortelanos de Aguascalientes, pelados de Morelia y de Guadalajara y gentes de todas clases y procedencias. Y sobre toda esa masa colecticia se destacaba el ejército, los uniformados, los cuerpos que habían peleado en la Magdalena o en Puebla, los que sabían ya de cosas guerreras y que sentían carne de gallina, porque estaban enterados de lo que era dar y recibir.
El rancho fue parco y escaso; las galletas recorrían las filas llevando a sus hombres el café, el trozo de carne, los frijoles y las gordas de comal, y los soldados, descansando en sus armas, comían aquellos rústicos manjares que muchos de seguro no volverían a ingerir.
Ya estaban formadas en el Molino de Soria las dos columnas que debían iniciar el ataque, una a las órdenes de don Mariano Morett y otra a las de Pepe Calderón, mandando Morett el movimiento. Calderón llevaba a sus órdenes el primer cuerpo de lanceros de Jalisco y el escuadrón de Sierra Gorda; Morett conducía tropas de Guanajuato y de Michoacán, en que yo estaba alistado.
Mientras se hacían estos movimientos preliminares, el sol salía extendiéndose como un gran manto de fuego, dorando la hierba, haciendo cabrillear el agua de las grandes charcas que a derecha e izquierda se habían formado artificialmente, detonando en las armas e hiriendo los colores de las mantas, los estambres de las monturas, las toquillas de los sombreros y las rodajas de las espuelas.
Sonaban las seis en la iglesita del pueblo, cuando vimos formada al frente de nuestras tropas, entre Cerro Gordo y Salamanca, una masa de infantes en línea muy prolongada. Pasó una comitiva de oficiales acompañando a un jefe, a cuyo paso batieron marcha todas las bandas y tocaron el Himno Nacional todas las músicas. Se distinguían bordados y arneses, colores de cabalgaduras y matices de guiones… De repente se oyeron cuatro tiros, luego otro más, después una salva nutrida. "



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