El separatista (fragmento)Eduardo López Bago

El separatista (fragmento)

"La mayor causa estribaba realmente en no haberse apoderado de ella, de toda ella, aquel mismo día. ¡Un beso! ¿Y por qué no con aquel beso la entrega total, el abandono, absoluto? Recordaba perfectamente que ella fue la primera en desasirse del frenético abrazo. Pues desde entonces, y en este y por este desvío, se originó la reserva y se sintió herido en lo que el joven llamaba su amor propio y que en realidad podían ser los poderíos de su virilidad lastimados al no lograr por completo la victoria. Muy sobre sí, estaba, muy dueña de sí misma, y sin embargo, Lico, salió convencido de la pasión, seguro del cariño. ¿Y por qué no? Convencimiento y certeza que aún en aquel momento no le abandonaban.
Es que Solita era así, e inspiraba de esa suerte. Es que, desde el primer día experimentó Lico a par del amor, una manera especial de sentirlo. A par del deseo, sobra de respetos falta de impaciencias para satisfacerlo y cierto placer en la prolongación y el aplazamiento de la posesión soñada. Solita no era mujer, en suma, que se rindiera vencida, al amante, que cayese ciega en sus brazos, seducida por él, o dominada por arrebatos de un sensualismo enfermizo. ¡No! Ya se lo dijo una vez y quedó retratada en aquella frase: «Ninguna mujer cae más que porque quiere y cuando quiere y yo soy de las que quieren caer». "



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