Guerra del Pacífico (fragmento)Gonzalo Bulnes

Guerra del Pacífico (fragmento)

"La declaración de guerra fue recibida con entusiasmo en el Perú. El país la deseaba. El debate diplomático y principalmente las excitaciones de la prensa habían decidido a los menos optimistas. El Presidente Prado se puso a la cabeza del entusiasmo nacional, para borrar la impresión que le atribuía simpatías por Chile. Declaró el Ejército en campaña, y ordenó que los chilenos residentes en el país fuesen expulsados en el plazo de ocho días. El General Prado era un mandatario que contrastaba con su aliado, El General Daza. Era probo, de excelentes costumbres, de modales caballerosos. Tenía una hoja de servicios respetables y una acción de guerra honrosa: la defensa del Callao de 1866 contra la Escuadra española. No era hombre de alcance intelectual, ni general a la altura de los acontecimientos que se van a desarrollar, pero había sido en el gobierno un hombre de bien, respetuoso de los derechos de los ciudadanos.
La medida de expulsar a los chilenos del Perú fue cruel, pero en sí misma era inevitable, sobre todo en la provincia de Tarapacá, donde se calculaba que la población chilena alcanzaba a 16.000 almas, predominando en ella los varones solteros que llegaban de Chile en busca de trabajo. No hacerlo habría importado casi lo mismo que entregar ese territorio a nuestro Ejército. Por lo demás, la medida era de dos filos: dejarlos, un peligro; arrojarlos, enviar soldados al Ejército de Antofagasta.
Fuera del núcleo de Tarapacá había chilenos diseminados en todo el Perú. Fue un éxodo doloroso y cruel el que les impuso el decreto de Prado, porque careciendo en una semana del tiempo indispensable para realizar sus cortos bienes, los proscritos tuvieron que salir del país perdiendo cuanto tenían, viajando a pie seguidos de sus mujeres e hijos, por no tener dinero para arrendar una acémila o pagar un boleto de ferrocarril. Pero marchaban contentos pensando que iban a servir a su patria, cuya noble imagen es más grande y querida cuando se la contempla desde el extranjero. Los chilenos empujados a la costa por las autoridades subalternas que los trataban sin ninguna consideración, se aglomeraron en los puertos y tomaban por asalto los valores para seguir a Chile. "



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