Felicidad en la infelicidad (fragmento)Odo Marquard

Felicidad en la infelicidad (fragmento)

"Debido a sobreexigencias teológicas, el europeo se vio obligado a emigrar a la Modernidad, a huir hacia adelante, hacia la curiosidad positivizada de la ciencia moderna. La cuestión de la salvación -que no admitía ser sostenida por argumentos que mostrasen la menor sombra de duda- se hizo insoportable y, por esa razón, fue excluida. A este proceso lo llamo “neutralización”, y tomo positivamente una expresión que en un tristemente célebre escrito tenía un contenido negativo: la Modernidad es “la época de las neutralizaciones”. La ciencia deviene neutral cuando, expresamente, neutraliza los puntos de vista de la teología. En tanto se investiga científicamente, nada se decide teológicamente (y viceversa). Por eso vale aquí la recomendación de Albericus Gentilis: “Silete theologi in munere alieno” [Haced silencio, teólogos, en cuestiones ajenas]. Como “munus alienum” tenía este autor en mente sólo aquel derecho que facultó al Estado moderno -en vista de las guerras civiles confesionales- a instaurar la paz, poniendo entre paréntesis precisamente las parcialidades religiosas. Sin embargo, la advertencia toca también a las ciencias, que pueden florecer ahora bajo su protección. Despreocupadas de las cuestiones religiosas, pueden dedicarse exclusivamente a la investigación. La curiosidad positiva, en tanto neutral con respecto a la temá­tica religiosa, se concreta en dos campos del conocimiento: en el de las ciencias literarias (para las que el primer laboratorio es la biblioteca) y en el de las ciencias experimentales (para las que la primera biblioteca es el laboratorio). "


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