La casa de té de la luna de agosto (fragmento)John Patrick

La casa de té de la luna de agosto (fragmento)

"Keora.— "Mina gakkó nanka yori; chaya ii soda." (To­dos queremos una casa de té.)
Todos.— "Chaya, chaya."
Sakini.— Ellos dicen tienen junta manera democrática y mayoría aprueba resolución. Quieren usted construya "chaya".
Fisby.- ¿Que construya qué?
Sakini.— "Chaya". ¡Oh, eso es casa té, jefe!
Fisby.-— ¿Casa de té?
Sakini.— Sí, jefe; ellos dicen esta aldea tiene "geisha" como gran ciudad...; ellos quieren casa té como gran ciu­dad también.
Fisby.— Pero yo no puedo construirles una casa de té... No tengo autorización para hacerlo.
Sakini.— Pero usted dice ellos: voluntad mayoría, ley. ¿Usted violar ley?
Fisby.— Van a tener una escuela... Es bastante.
Sakini.— Pero mayoría muchísimo vieja para ir escuela... Ellos quieren casa té.
Fisby.— En el plan B no hay estipulación ninguna rela­tiva a una casa de té.
Capullo de loto.— "Ano ochaya saé tatere bá, mondáis naija-nai-no." (Todo saldrá bien si construyen casa de té.)
Sakini.— Capullo de Loto ella dice casa té, Tobiki ayu­da programa recuperación muchísimo. Todo mundo hace "guetas" y jaulas grillos como locos para poder gastar di­nero casa té.
Fisby.— No tengo ningunos materiales para construir una casa de té.
Sakini.— "Zairyo ga náiyo." (Pero no hay materiales.)
Capullo de loto.—"Ara, renga-yá zaimokú taksán kité orimashtayó." (Ayer camión trajo ladrillos.)
Sakini.— Ella dice camión militar viene ayer y deja lin­dísimos ladrillos y preciosísima pintura.
Fisby.— Para la nueva escuela. Diles... que sencillamen­te no puede ser.
Sakini.— "Dame, dame, dame deshó." (No, no; absolu­tamente no.)
Aldeanos.— "Achira-san, iyiwarú dañé." (¡Qué malo es el tío este!) "Iyiwarú. Iyiwarú." (¡Qué malo es!)
Sakini.— Ellos dicen usted muy malo con ellos después de tantos bonitos regalos le hacen.
Fisby.— Lo siento.
Sakini.— También ellos muchísimo sienten, jefe. ¿Sabe por qué?
Fisby.— Creo que sí.
Sakini.— No, jefe. Cuando usted se va, Tobiki es pueblo olvidado. No tiene parque. No tiene estatua. No tiene si­quiera bonita cárcel. Tobiki quiere estar orgullosa. Casa té le da fachada.
Fisby.— Pero si va a ser una escuela preciosa, con cinco lados.
Oshira.— ¿Puedo hablar, capitán-san?
Fisby.— Por supuesto, señor Oshira.
Oshira.— En las grandes ciudades hay casas de té muy hermosas. Pero los habitantes de Tobiki nunca han entra­do en ellas. Somos demasiado pobres y nuestras ropas están muy rotas. Yo he soñado toda mi vida con visitar una casa de té en la que los faroles de papel arrojen un reflejo en el estanque de lotos, y campanitas de bambú colgadas en los pinos tintineen cuando las roce la brisa. Pero esta ima­gen está solo en mi corazón... Puede que nunca llegue a verla. Soy viejo, señor. Moriré pronto. Es malo para el alma abandonar este mundo cargada de envidia o de lamen­taciones. Denos usted nuestra casa de té, señor. Libere a mi alma para la muerte.
Fisby.— (Lleno de infelicidad.) Pero..., pero ¡es que no tenemos carpinteros!
Sakini.— (Llamando por sobre las cabezas del grupo.) "Oi, dáiku-san! Dáiku-san! " (¡Eh, carpinteros, carpinteros!) (El señor sumata y su padre atraviesan al trote el escenario, llevando sus cajas de herramientas. sakini se vuelve a fisby.)
Aldeanos.— "Kitá, kitá, Sumata-san-ga kitáyo." (¡Ah, aquí está el señor Sumata.) (Dáiku-dogu made motté kita-yó." (Y traen sus herramientas.) "Saa, chaya tateyóoze." (Ahora, construyamos la casa de té.)
Sakini.— ¿Qué parece le, jefe? ¡Sorpresa! Señor Sumata y papá acaban regresar de montañas. "



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