Psychomachia (fragmento) Prudencio

Psychomachia (fragmento)

"Aquel niño me siguió a mí al principio de su vigor, en sus años viriles se dirigió animoso a mis reinos, porque guardo la casa del Omnipotente bajo los pies del Señor; todos los vencedores, una vez han deshecho la mancha de la culpa, me alcanzan cuando los voy llamando hacia arriba.
Dijo, y batiendo el aire con sus plumas de oro, se elevó la doncella a los cielos. Se admiran las demás virtudes, y reaniman en sus almas los deseos de querer marcharse con ella, si no tuvieran que permanecer en la tierra como capitanas de nuevos combates. Luchan con los vicios y se reserva cada una para sus premios.
Había venido la Molicie, enemiga de la parte occidental del mundo, pródiga de la fama ya perdida, perfumados hasta el exceso sus cabellos, con ojos derramados, con voz lánguida, entregada a las delicias; cuya vida no tiene más causa que el placer, el ablandar el ánimo muelle, agotar petulantemente los amenos deleites y afeminar los sentidos dominados. Entonces eructaba pálida la tardía cena porque, recostada a la mesa hasta el amanecer, había oído los roncos clarines, y, dejando al punto los enervantes licores, resbalando por entre los vinos y los bálsamos, salía ebria al combate pisando flores.
No iba a pie, sino que, conducida por un lujoso carro, arrastraba los corazones heridos de cuantos la miraban. ¡Oh nuevo género de lucha! No huye la veloz saeta impulsada por el arco, ni la estridente lanza vibra flechada por el viento, ni esgrime la espada en su mano, sino que, lasciva, arroja violetas, y lucha con pétalos de rosas, y va dispensando espumosas copas en las filas enemigas. "



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