Etty Hillesum (fragmento)Sylvie Germain

Etty Hillesum (fragmento)

"Todavía tenía Etty Hillesum que pasar un largo año en el campo de Westerbork, entre una muchedumbre cada vez más numerosa de gentes desvalidas y desesperadas. Las redadas se sucedían, y entre ellas la de los días 2 y 3 de octubre de 1942, que, de un golpe, acabó con más de 12.000 personas en aquel pedazo de tierra de medio kilómetro cuadrado ya saturado de gente, rodeado y surcado de alambres de espino, erizado de torres de observación. «Si estos alambres de espino se limitaran a rodear el campo, aún podría ser soportable; pero es que, además, estas alambradas propias del siglo XX se hallan también en el interior, alrededor de los barracones, formando un entramado laberíntico e impenetrable. De vez en cuando, te encuentras con personas que tienen la cara y las manos cubiertas de arañazos».
En esta torre de Babel septentrional se amontonan judíos originarios de diversos países: refugiados de Alemania, de
Rusia, de Polonia... La angustia, la cólera impotente y el dolor se expresan en múltiples idiomas y dialectos. La gente tiene que soportar el hambre, la suciedad, las enfermedades y la asfixiante promiscuidad. «De todas las penurias que se padecen en Westerbork, seguramente la peor es la falta de espacio», observa Etty Hillesum.
Pero, por encima de todo, está la inquietud por el día siguiente la que va minando a los internados, los cuales lo ignoran todo con respecto a ese misterioso destino al Este al que han de ser transferidos, y donde millares y millares de los suyos han sido ya conducidos en vagones de ganado o de mercancías, sin que se haya recibido la menor noticia de ellos desde su marcha.
Está además la incertidumbre, el largo y lento veneno de la incertidumbre que pone los nervios de punta. No hay más que soledades, miles de soledades hacinadas en un recinto donde tropiezan entre sí y se irritan unas con otras, en lugar de intentar reconfortarse mutuamente. Está también la desesperanza, que se convierte en desesperación y que hace que muchos se suiciden. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com