En el tribunal de mi padre (fragmento)Isaac Bashevis Singer

En el tribunal de mi padre (fragmento)

"Un rabino no oficial se mantenía con la ayuda que le prestaban sus vecinos. Como necesitaban su consejo en cuestiones de religión, y como el rabino tenía que disponer de un medio de vida, entregaban diversas cantidades, semanalmente, a un recaudador. Aunque éste extendía unos recibos, le resultaba muy fácil quedarse con más del veinte por ciento que le correspondía como misión.
Nuestro primer recaudador era un hombre honrado, pero se casó y se convirtió en matarife ritual. Los que le siguieron eran más ladrones que otra cosa, y acabamos con un recaudador que se quedaba con la mayor parte del dinero. Cada semana venía con menos dinero, lamentándose siempre: «No he conseguido que paguen» o «Hay escasez, crisis». La dignidad de mi padre no le permitía sospechar de otro judío.
Finalmente, no quedó en mi casa ni un mendrugo de pan y los tenderos se negaron a darnos más crédito. Yo dejé de recibir mi moneda diaria de dos groschen para caramelos o chocolate. No podíamos pagar la renta y el casero nos amenazó con llevarnos a juicio y embargar nuestros muebles. Cuando mi padre rezaba la plegaria «y no nos dejes participar de los placeres de la carne y la sangre», miraba al cielo, suspirando más profundamente que de costumbre. ¿Cómo iba a ser posible estudiar la Torá y ser un buen judío si no había comida para el sábado? "



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