Estudios de historia del pensamiento científico (fragmento)Alexandre Koyre

Estudios de historia del pensamiento científico (fragmento)

"Es verdad que la concepción del Ímpetus, virtud o potencia que anima los cuerpos en movimiento, que produce este movimiento y se desgasta por eso mismo, permitió a Bruno refutar los argumentos de Aristóteles, por lo menos algunos de ellos. Sin embargo, no podía descartarlos todos y, todavía menos, proporcionar los fundamentos capaces de sustentar el edificio de la ciencia moderna.
Los argumentos de Giordano Bruno nos parecen muy razonables. Sin embargo, en su época, no produjeron ninguna impresión, ni en Tycho Brahe, que en su polémica con Rothmann repite incansablemente las viejas objeciones aristotélicas, aunque modernizándolas un poco; ni siquiera en Kepler, que, aunque influido por Bruno, se cree obligado a volver a los argumentos de Copérnico, sustituyendo la concepción mítica (la identidad de la naturaleza) del gran astrónomo por una concepción física, la de la fuerza de atracción.
Tycho Brahe no admite que la bala que cae desde lo alto del mástil de un navío en movimiento acabe al pie de ese mástil. Afirma que, muy al contrario, caerá atrás, y cuanto mayor sea la velocidad del navío, más lejos caerá. Igualmente, las balas de un cañón lanzadas verticalmente al aire no pueden volver al cañón.
Tycho Brahe añade que si la Tierra se moviera como pretende Copérnico, no sería posible enviar una bala de cañón a la misma distancia, al este y al oeste: el movimiento extremadamente rápido de la Tierra, compartido por la bala, vendría a impedir el movimiento de ésta, e incluso lo haría imposible si la bala en cuestión debiera moverse en una dirección opuesta a la del movimiento de la Tierra.
El punto de vista de Tycho Brahe puede parecemos extraño, pero no debemos olvidar que, a su vez, Tycho Brahe debía encontrar las teorías de Bruno absolutamente increíbles e incluso exageradamente antropomórficas. Pretender que dos cuerpos, al caer del mismo lugar y yendo hacia el mismo punto (al centro de la Tierra), efectuarían dos trayectos distintos y describirían dos trayectorias diferentes, por la sola razón de que uno de ellos haya estado asociado a un navío, mientras que el otro no lo haya estado, significaba para un aristotélico —y Tycho en dinámica lo es— que el cuerpo en cuestión se acordaba de su asociación pasada con el navío, sabía dónde debía ir y estaba dotado de la capacidad necesaria para hacerlo. Lo que implicaba para él que el cuerpo en cuestión poseía un alma: e incluso un alma singularmente poderosa. "



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